Autor: Fernando Ovalle
Las sociedades mercantiles se constituyen actualmente en un eje fundamental en el desarrollo de actividades formales en Panamá. Su creación permite organizar capitales, dividir responsabilidades y acceder a beneficios legales que de otra forma serían inalcanzables.
Una sociedad mercantil brinda seguridad jurídica al inversionista, facilita la obtención de créditos bancarios, permite tener un catálogo más amplio de actividades y delimita la responsabilidad patrimonial de los socios.
En materia mercantil, la forma de sociedad más común o la mayormente utilizada en Panamá, son las sociedades anónimas, debido a las características que engloba su normativa especial a través de la ley 32 de 1927. Uno de los aspectos que mayormente llama la atención, es la responsabilidad de los accionistas, en cuanto a las obligaciones frente a terceros. En este apartado, la ley referida establece una llamada responsabilidad limitada de los mismos, que se traduce en que solo son responsables por el monto de sus aportes, lo que permite separar su patrimonio personal, no exponiendolo a riesgos por actos desarrollados por la sociedad.
Además, las sociedades mercantiles, fomentan la formalidad empresarial, requisito indispensable para competir en un mercado cada vez más regulado. La potencialidad de tu negocio, depende en gran medida como te vean los demás, por ende, desarrollar una actividad bajo un enfoque societario, brinda una imagen de seriedad, respaldo y profesionalismo, lo que brinda confianza a tus aliados comerciales, pero sobre todo a los clientes.
Otro aspecto a considerar es que una estructura societaria, permite incorporar facilmente a otros inversionistas, promoviendo el crecimiento y expansión del negocio, aunado a que de acuerdo a las necesidad, viabiliza definir roles entre sus miembros, estableciendo responsabilidades y reglas claras para la toma de decisiones.
Errores comunes en que se incurre al constituir sociedades sin un objetivo definido, se encuentra la de usar accionistas nominales sin un acuerdo claro, o no cumplir con obligaciones contables y fiscales. Una asesoría adecuada en la etapa inicial evita riesgos futuros y protege tanto a socios como a terceros.
En conclusión, las sociedades mercantiles, de ser bien utilizadas se convierten en una herramienta estratégica que impulsa la sostenibilidad y crecimiento de los negocios en Panamá.

